En estos dos dias dos mujeres de nuestro barrio nos contaron sus historias cuando fuimos al supermercado. Una es la verdulera, de unos cuarenta años, boliviana, dos hijos adolescentes. Vivia en Potosi y luego de separarse le diagnosticaron un cancer. Sin trabajo, con dos hijos pequeños, alguien le aviso que en Buenos Aires pagaban 200 dolares por mes y ahi se vino. Dejo a sus hijos con la abuela, armo su bolso, y luego de un viaje largo llego a la casa prometida.
Su jefa, otra boliviana, no la dejaba salir a la calle. Ahi cosia, lavaba, planchaba, limpiaba y cocinaba. Trabajaba todo el dia, pero no le pagaban. Ya desanimada despues de unos meses le dijo a su patrona que queria volverse a su pais. La mujer le pago solo 100 dolares y le dio un boleto de regreso. En el remise que la llevaba a Liners decidio que asi, con las manos vacias, no podia volver. Entonces se fue a la terminal, cambio su pasaje por 80 pesos y se quedo en una villa de Lugano. Primero vendio panes rellenos en el mercado, despues empezo a vender verdura. Un ataque de peritonitis la llevo directo al quirofano. Ahi la operaron, y tambien se entero de que el tan temido cancer no existia. Siguio vendiendo verdura pero cambio Lugano por Belgrano, barrio mas seguro donde nadie le robaba su venta del dia. Vendia en la calle, y de noche dormia en una camioneta abandonada. Mientras tanto ahorraba, y cuando podia enviaba plata a Bolivia. El negocio marchaba bien, con mucho trabajo y sacrificio logro traer a sus dos hijos. Con los niños ya no podia dormir en la calle. Una vecina les alquilo una pieza. Los chicos comenzaron el colegio y aunque no tenian documentos pudieron asistir a la escuela de la zona. Ella seguia trabajando, ahorrando, enviando plata a su familia. Despues pudo comprarse una casita, aca, en Nuñez. Este verano viajo a Potosi, se fue con sus hijos y su actual marido. En Potosi vio que siguen tan mal como cuando ella se fue hace ya mas de diez años. Su hermano, fotografo del diario local, cobra menos de 100 dolares por mes. Su ex marido, igual que siempre: sin trabajo, tomando mucho, "ni un centavo para tomar un helado con los chicos". Volvio hace unos dias. Pero ya no es la misma. Perdio su sonrisa y su alegria. Quiza volver a su pais la confronto con lo que pudo ser su vida. O no. Quiza solo siente esa nostalgia de estar en una tierra que no es la de uno.
Su jefa, otra boliviana, no la dejaba salir a la calle. Ahi cosia, lavaba, planchaba, limpiaba y cocinaba. Trabajaba todo el dia, pero no le pagaban. Ya desanimada despues de unos meses le dijo a su patrona que queria volverse a su pais. La mujer le pago solo 100 dolares y le dio un boleto de regreso. En el remise que la llevaba a Liners decidio que asi, con las manos vacias, no podia volver. Entonces se fue a la terminal, cambio su pasaje por 80 pesos y se quedo en una villa de Lugano. Primero vendio panes rellenos en el mercado, despues empezo a vender verdura. Un ataque de peritonitis la llevo directo al quirofano. Ahi la operaron, y tambien se entero de que el tan temido cancer no existia. Siguio vendiendo verdura pero cambio Lugano por Belgrano, barrio mas seguro donde nadie le robaba su venta del dia. Vendia en la calle, y de noche dormia en una camioneta abandonada. Mientras tanto ahorraba, y cuando podia enviaba plata a Bolivia. El negocio marchaba bien, con mucho trabajo y sacrificio logro traer a sus dos hijos. Con los niños ya no podia dormir en la calle. Una vecina les alquilo una pieza. Los chicos comenzaron el colegio y aunque no tenian documentos pudieron asistir a la escuela de la zona. Ella seguia trabajando, ahorrando, enviando plata a su familia. Despues pudo comprarse una casita, aca, en Nuñez. Este verano viajo a Potosi, se fue con sus hijos y su actual marido. En Potosi vio que siguen tan mal como cuando ella se fue hace ya mas de diez años. Su hermano, fotografo del diario local, cobra menos de 100 dolares por mes. Su ex marido, igual que siempre: sin trabajo, tomando mucho, "ni un centavo para tomar un helado con los chicos". Volvio hace unos dias. Pero ya no es la misma. Perdio su sonrisa y su alegria. Quiza volver a su pais la confronto con lo que pudo ser su vida. O no. Quiza solo siente esa nostalgia de estar en una tierra que no es la de uno.

13 copomenpetaparipiopos:
ayyyyyy que historia!!! me llego al corazon....
la verdad creo que tiene un happy end. ya va a volver esa sonrisa. vas a ver.
este post me recuerda a la pelicula bolivia. si no la vieron se las recomiendo mucho.
japajapajapa (no leer al revez)
nopo hapaypy depe quepe sepeñoporipitapa, epel gupustopo epes mipiopo!
En cuanto al post. Me llego, te juro...pobre gente, quiero hacer algo, ayudar de alguna manera, pero no se bien que...será cuestión de pensar un poco más...o de querer más fuerte.
Qué amorosa.. y qué loco esa fuerza que mueve a las mujeres a hacer todo por sus hijos. Creo que su falta de sonrisa se debe a que se dió cuenta que la gente que quiere allá nunca podrá salir de esa situación si no hace algo.
Ojalá que esa señora se muera con una sonrisa en la cara en sábanas muy blancas, dentro de muchos años.
Que admirable, que huevos! Se me ocurren 1000 cosas a la vez...
Por un lado pienso en ella y su sacrificio... inmediatamente me viene la imagen de una mujer sentada en la vereda con sus dos hijos (de la edad de las mias, uno gateando en la vereda) en Buenos Aires. Yo me preguntaba por qué. Por qué no tiene esta mujer la fuerza para impedir que sus hijos estén así en la calle. Esta historia que contaste hoy muestra que existe una alternativa. Aunque claro, no todos tienen los mismos huevos. Uff, dificil de explicar esto en un comentario, no te creas que pienso que esa señora en la calle no trabaja porque no quiere, pero en mi lista de prioridades, mis hijos en la calle estan en ultimo lugar... (en realidad, no existe la alternativa)
Por otro lado tambien me identifico (salvando la distancia) con su sensacion al volver a su pais, su tristeza de saber que no puede volver a vivir en la misma situacion. Es muy triste. Sentimientos encontrados...
No se si deberia dejar el mensaje asi... es largo lo que quisiera explicar... para charlarlo tomando cafe... se movieron mil cosas a la vez al leerte...
hablando de sonrisas en la cara, ¿cartucho volvio a ser el mismo?.
Es re-triste; me hace pensar en varios amigos que están afuera, gozando de beneficios económicos, pero que se sienten parias y extrañan su lugar.Ojalá esta historia no fuera tan común.CecyT.
Qué historias las de esas mujeres, que garra, que coraje, y una a veces, tantas veces, enredada en cuestiones que son realmente pelotudeces, pero si no mirás más allá de tus narices no te das cuenta... Conmovedor de veras, gracias x compartirla!
violet y pedro: es una historia con sus partes lindas y otras no tantas, pero yo tb creo que tiene final feliz...
anonimo: excelente pelicula pero terrible no?
ferra: si, creo que hay cosas para hacer, pero lamentablemente muchas de ellas no estan en nuestras manos
pintina: me encanta tu deseo, es muy lindo. ojala asi sea!!
rosario, entiendo tu comentario. que lindo seria verte en London y tomar un cafe y charlar... yo pienso mucho en lo que cada uno hace con la realidad que le toco vivir. y tambien me imagino que debe ser muy dificil adaptarse a otro pais, otra cultura, otro idioma... nunca me paso pero creo que debe ser todo un desafio.
ni buena ni mala, por suerte? cartu ya volvio a ser el mismo de siempre, jajaja.
Ceci, una historia muy comun, tenemos muchas cerca y a veces ni las vemos.
Laureana, de nada. quede tan movilizada con ese relato que tuve que escribirlo!!! es cierto que a veces nos preocupamos o quejamos por boludeces y perdemos de vista que mas alla de todo tenemos una buena vida no?
Te habia mencionado pero por alguna razon se fue al borrador y no publicado.... oops!
Gracias por decirme... and being cool about it.
Hernan
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